Pobreza Menstrual en México: Un Problema de Justicia Social

La pobreza menstrual es una realidad que afecta a millones de mujeres, niñas y personas menstruantes en todo el mundo. Se refiere a la falta de acceso a productos de higiene menstrual, infraestructura adecuada y educación sobre salud menstrual. Aunque suele ser un tema poco visibilizado, la pobreza menstrual tiene consecuencias graves para la salud, la educación y el bienestar de quienes la enfrentan.

¿Qué es la pobreza menstrual?

La pobreza menstrual ocurre cuando las personas no pueden costear productos básicos como toallas sanitarias, tampones o copas menstruales. También incluye la falta de acceso a agua potable, baños seguros y espacios dignos para manejar la menstruación de manera adecuada.

Consecuencias de la pobreza menstrual

La falta de acceso a productos y educación menstrual tiene un impacto directo en la vida de las mujeres y niñas:

  1. Riesgos para la salud
    • Usar productos inadecuados como trapos, papel o materiales insalubres puede causar infecciones urinarias, vaginales y problemas dermatológicos.
    • La falta de higiene adecuada incrementa el riesgo de complicaciones médicas a largo plazo.
  2. Impacto en la educación
    • Muchas niñas faltan a la escuela durante sus periodos por no contar con productos de higiene, lo que afecta su desempeño escolar.
    • La vergüenza y los estigmas en torno a la menstruación también contribuyen al ausentismo y la deserción.
  3. Efectos psicológicos y emocionales
    • La pobreza menstrual refuerza estigmas y discriminación.
    • Puede generar sentimientos de vergüenza, ansiedad y baja autoestima.

Pobreza menstrual en México

En México, organizaciones civiles han señalado que la pobreza menstrual es un problema de justicia social y de género. Según estudios recientes, 4 de cada 10 mujeres han tenido dificultades para costear productos menstruales en algún momento de su vida.

En 2021 se dio un paso importante cuando se eliminó el IVA en productos de gestión menstrual, lo que los hizo más accesibles. Sin embargo, aún falta mucho por hacer en términos de distribución gratuita en escuelas, centros de salud y comunidades rurales.

¿Por qué debe importarnos la pobreza menstrual?

La pobreza menstrual no solo es un tema de salud: es también una cuestión de derechos humanos. Todas las personas menstruantes tienen derecho a vivir su ciclo de manera digna, segura y sin afectar su educación, trabajo o calidad de vida.

Garantizar el acceso a productos de gestión menstrual, así como brindar educación integral sobre salud menstrual, es esencial para lograr la igualdad de género y el bienestar social.


¿Qué podemos hacer?

  • Informarnos y hablar del tema: romper el tabú de la menstruación.
  • Apoyar iniciativas que promuevan la distribución gratuita de productos menstruales.
  • Exigir políticas públicas que incluyan la salud menstrual como parte de la agenda de salud y educación.

Fuentes de información:


Deja un comentario