¿Y las mujeres diplomáticas en México?

El 24 de junio es el día internacional de las mujeres en la diplomacia y no parece taaaan relevante hasta que una se da cuenta de que las mujeres recién obtuvimos el derecho a votar en México hace casi 50 años. Las mamás de muchas de nosotras nacieron cuando aún no existía ese derecho para las mexicanas. Así pues, ¿qué ha pasado en estos 50 años? Bueno, investiguemos un poco.

Empecemos por definir qué es diplomacia. Según la RAE es “el conjunto de procedimientos que regulan las relaciones entre estados”. Entonces, ¿qué hace un diplomático? Básicamente representan a nuestro país ante el resto del mundo y ven por el bienestar de sus connacionales.

¿No les pasa que piensan en un embajador e imaginan un hombre trajeado? Esto es porque los oficios relacionados con el ámbito internacional suelen estar ocupados por hombres. Simplemente, según ONU Mujeres, el gabinete que se encarga de temas de política internacional está conformado sólo en 22.8% por mujeres; aunque siempre hemos estado ahí de una u otra manera.

Un ejemplo de estas mujeres pioneras es Hermila Galindo. Nació en 1886 en Durango, estudió y a los 13 años ya daba clases particulares. En sus 20’s inició su camino en la política, cuando tras una conferencia hizo contacto con opositores al gobierno de Porfirio Díaz. Su carrera la llevó a ser la secretaria de Venustiano Carranza gracias a su inteligencia y elocuencia. En ese entonces inició su carrera como periodista redactando artículos feministas como “La mujer colaboradora en la vida pública”. Su pasión por la política era tal que Carranza la envió al extranjero a hablar sobre el constitucionalismo. ¡Ahí está! Las mujeres incursionando en la política extranjera desde hace más de 100 años.

Ahora demos un salto en el tiempo a la actualidad y exploremos qué es la “Política exterior feminista” que creó el Gobierno mexicano. Para empezar, entre las razones que exponen para tener esta política, están los reclamos sociales y ser reconocido como un gobierno en la vanguardia de la agenda en derechos humanos e igualdad que tiene todo el mundo. Citemos cómo definen la política: “Conjunto de principios que buscan, desde la política exterior, orientar las acciones gubernamentales para reducir y eliminar las diferencias estructurales, brechas y desigualdades de género con el fin de construir una sociedad más justa y próspera”. Esto se busca traducir con mujeres en puestos de liderazgo internacional en materia de género, mejoras organizacionales, eliminación de la violencia de género, visibilización del capital femenino y participación en acciones globales.

¿Y esto sí se refleja en la actualidad? Volvamos a la página de ONU Mujeres. En ella señala que México es uno de los seis países en el mundo donde la cámara parlamentaria está representada en al menos un 50% por mujeres. Los otros países son, por si tenías curiosidad, Ruanda, Cuba, Nicaragua, Nueva Zelanda y Emiratos Árabes. Fuera de eso… casi no hay más información rápida de encontrar en internet.

Así que, a nivel internacional, aún hay un largo trecho que recorrer, un techo de cristal enorme que romper. Y aunque a nivel nacional, el 50% del gabinete esté representado por mujeres, queda preguntar… ¿cómo está ayudando eso al resto de mexicanas? A pesar de que hemos tenido un avance grande en el tema de derechos de las mujeres en la política, aún queda mucha violencia, desigualdad y frenos que impiden el avance real e igualitario. ¿No les parece?

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